Objetivos de nuestra labor

  • Consolidar  la  coordinación  y  el  trabajo  del Equipo  Profesional  desde  la  corresponsabilidad, la asertividad, la autonomía  y el desarrollo de la programación (Eq. Educativo).
  • Personalizar  los  Programas  de  Intervención Educativa  elaborando,  implantando  y  mejorando un  Proyecto  de Autonomía para  mayores de quince años (Menores).
  • Sistematizar el seguimiento  de las circunstancias de  las  familias  y  promover  el  Acogimiento Familiar  a  través  de  la búsqueda,  formación e implicación  de  un  grupo  de  familias  educadoras (Familias).

  Estos objetivos generales encuentran su razón de ser en el Proyecto Educativo del Centro y  el Carácter Propio de las obras educativas de los Hermanos Maristas, que definen la identidad de este Centro de Acogida de Menores. Describimos a continuación, el marco pedagógico que caracteriza  nuestro  servicio  educativo  en donde nacen las tres líneas de trabajo en las que centramos nuestro trabajo.

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De cara al Equipo Educativo

  • Definir el objetivo y las funciones de cada miembro del Equipo.
  • Concretar las normas de funcionamiento, definiendo criterios comunes.
  • Dar a conocer y trabajar la identidad Marista y el perfil del educador.
  • Fomentar el espíritu de familia y la confianza entre quienes trabajamos en el Hogar.
  • Fomentar el trabajo en equipo (mayor comunicación, corresponsabilidad…)

De cara a la Intervención con los Menores

ESTILO EDUCATIVO: Amar -educar- a un niño supone:

  • Hacer que cada menor se sienta querido por nosotros.
  • Considerar tanto los defectos como las virtudes del menor.
  • Analizar el porqué de su actuación.
  • Individualizar. Cada menor tiene su historia y su problemática.
  • Mirarlos con empatía sin olvidar las vivencias previas hasta su llegada aquí.

Este estilo educativo lo concretamos de la siguiente forma:

  • Pedagogía  de  la  presencia:  estar  con  los  niños  el  máximo  tiempo posible, jugar con ellos, trabajar con ellos, ayudarles en sus tareas.
  • Observar a los menores, escucharlos con frecuencia.
  • Dialogar siempre antes o después de la sanción.
  • Contar con su opinión para programar actividades.
  • Dar una responsabilidad concretar  a aquellos que la puedan asumir y hacerles protagonistas; que sientan que la casa es su Hogar.
  • Cuidar la forma en la que nos dirigimos a ellos.
  • Evitar hacer correcciones en público.
  • Tener  en  cuenta  su  realidad  antes  de  juzgar  una  determinada actuación.
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La Intervención con las Familias

  • Dedicarles  el  tiempo  necesario,  escuchándoles  e  interesándonos por ellos.
  • Tener  presente  la  realidad  que  viven  y  superar  nuestros prejuicios hacia ellos.
  • Proporcionarles un trato educado, respetuoso, cercano y cariñoso.
  • Empatizar  con  ellos  y  pensar  que,  a  veces,  hacen  las cosas  de una determinada forma porque no pueden o no saben hacerlo de otra.
  • Facilitarles la relación y comunicación con sus hijos.
  • Ofrecerles  recursos  que  les  puedan  ayudar  en  las relaciones  con los menores.

Este trabajo con las familias lo concretamos así:

  • Antes de que el menor ingrese les visitamos para conocerles y conocer su entorno. Esporádicamente se les visita para mostrarles cercanía.
  • Cuando  vienen  al  Hogar  les  atendemos,  les  escuchamos,  nos interesamos  por  sus  quehaceres  y  les  informamos  del  estado  de los menores…
  • Somos discretos en los momentos en que coinciden varias familias en el Hogar.
  • Invitarles a los momentos en los que  hay alguna actividad especial de sus hijos o del Hogar.
  • Tratarles  con  respeto,  acompañándoles  y  recibiéndoles  en  los despachos.

Con un Estilo Educativo Marista:

  •   Fomentar un  espíritu de familia: corresponsabilidad, todo es de todos, respeto  a  la  perso
    na, sentido  de  pertenencia  (sentir  que es nuestro hogar), sentirse “hijos de la casa”.
  •   Desarrollar  un  amor  al  trabajo:  el  trabajo  es  importante,  es  la responsabilidad  de  cada uno.  Las  tareas  escolares,  la  limpieza  y  el orden en la casa, el cuidado de los jardines… nos ayuda a crecer como personas y a madurar.
  •   Vivir  con sencillez: valoramos  lo que tenemos  y no exigimos lo  que  no necesitamos.
  • Cuidar  nuestras  relaciones  personales:  nos  saludamos,  dialogamos con cercanía, nos preocupamos los unos de los otros.
  • Buscar  recursos de  la ciudad  que tienen valor  y están en consonancia con nuestro estilo educativo.
  • Estar  abiertos  a  la  realidad  de  las  obras  maristas,  participando  en actividades con otros Centros, y a la gente de la ciudad.
  • Establecer  diálogo  intercultural  e  interreligioso  adaptando  el  ritmo  del Hogar a las necesidades de estos menores: Ramadán, oración, fiestas religiosas,…
  • Cuidar la imagen que damos hacia fuera de un  Centro de  Acogida de Menores.
  • Dar  a  conocer  el  Hogar,  dentro  de  los  límites  de  privacidad  de  los menores.
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